Factores ambientales

Como es evidente, los factores ambientales y genéticos guardan una estrecha vinculación mutua. Si uno tiene una predisposición genética a la obesidad, el estilo de vida y el ambiente que se viven actualmente le pueden hacer aún más difícil el control de su peso.

Las comidas rápidas, las largas jornadas sentados en un escritorio y los vecindarios en los suburbios que requieren el desplazamiento en automóvil, magnifican los factores hereditarios, tales como el metabolismo y el almacenamiento eficiente de las grasas.

Por lo general, para quienes sufren de obesidad mórbida, prácticamente cualquier cosa que no sea un cambio total y radical en su ambiente, resulta un fracaso en su propósito de alcanzar y mantener un peso corporal saludable.