La dieta y la modificación del comportamiento

Existen, literalmente, cientos de dietas disponibles. Saltar de dieta en dieta y supeditar al cuerpo a ciclos de reducción y ganancia de peso, en lo que se conoce como «dietas yo-yo», que someten al corazón, a los riñones y a otros órganos a una presión exigente y continua, también puede constituir un riesgo para la salud.

Los médicos que prescriben y supervisan dietas de sus pacientes por lo general establecen un programa adaptado a cada uno de ellos, cuya finalidad es restringir en gran medida su ingesta de calorías, pero manteniendo un buen grado de nutrición.

Estas dietas se dividen en dos categorías:

• Las Dietas Bajas en Calorías (DBC)
  se planean de manera individual para que
  el paciente consuma diariamente de 500
  a 1000 calorías menos de las que quema.

• Las Dietas Muy Bajas en Calorías (DMBC),
  por lo regular, limitan la absorción de
  calorías a una cantidad entre 400 y 800
  diarias e incluyen líquidos bajos en grasas
  y con un alto contenido de proteínas.

Muchos pacientes que siguen las Dietas Muy Bajas en Calorías disminuyen de peso significativamente. Sin embargo, luego de regresar a una dieta normal, la mayoría
de ellos recupera el peso perdido en menos de un año. Noventa por ciento de las personas que participan en todo tipo de programas dietarios vuelve a recuperar el peso que habían perdido en el curso de dos años.

La modificación del comportamiento utiliza terapias que ayudan a los pacientes a cambiar sus hábitos de comida y ejercicios. Al igual que las dietas bajas en calorías, la modificación del comportamiento, en la mayoría de los pacientes, produce resultados en el corto plazo que tienden a perderse después del primer año.

Si a usted no le han dado resultados ni la dieta ni las modificaciones del comportamiento y la cirugía es su siguiente alternativa, es importante que entienda que la dieta y la modificación del comportamiento serán elementos importantes para mantener la pérdida de peso después del procedimiento quirúrgico. La cirugía en sí misma es tan sólo una herramienta que prepara a su cuerpo para que empiece a bajar de peso.

La observación de la dieta y las modificaciones del comportamiento que exige la mayoría de los cirujanos determina, al final, los verdaderos resultados positivos.