El tratamiento quirúrgico de la obesidad

La cirugía bariátrica es una cirugía mayor. Su práctica es cada vez más frecuente para tratar la obesidad mórbida, siendo el  resultado de tres factores:

• Nuestro conocimiento actual de los riesgos significativos que la obesidad mórbida representa para la salud.

• El grado relativamente bajo de riesgo y complicaciones de los procedimientos, comparado con el hecho de no realizar la cirugía.

• La ineficacia de los métodos no quirúrgicos actualmente utilizados para lograr una reducción de peso sostenida.

Ante todo, la cirugía se debe considerar como un método destinado a aliviar una enfermedad crónica que debilita a quien la sufre. En la mayoría de los casos, el requisito mínimo para ser tenido en cuenta como candidato para el procedimiento es estar 45 Kg  por encima del peso corporal ideal o tener un Índice de Masa Corporal (IMC) de 40 ó más.

Ocasionalmente se considerará practicarle el procedimiento a alguien con un IMC de 30 o más, si el médico del paciente determina que las condiciones de salud relacionadas con la obesidad han indicado la necesidad médica de bajar de peso y si, en concepto del doctor, la cirugía parece ser la única manera de lograrlo. En muchos casos, antes de aprobar la cirugía, se les exige a los pacientes pruebas de que han sido ineficaces sus esfuerzos por perder peso mediante dietas. Sin embargo, es más importante el compromiso del paciente con el seguimiento continuo que se requiere a largo plazo.

La mayoría de los cirujanos les pide a los pacientes que demuestren una motivación seria y una comprensión clara de las instrucciones dietéticas, de ejercicio y de cuidado médico que deben seguir por el resto de su vida, después de la intervención quirúrgica (véase «Lo que viene después de la Cirugía»).