El ejercicio

La iniciación de un programa de ejercicios puede causarle temor a alguien que sufra de obesidad mórbida. Su estado de salud puede hacer casi imposible cualquier grado de esfuerzo físico. No obstante, los beneficios del ejercicio son claros. Y siempre hay una manera de empezar.

Un sondeo de 13 estudios realizados por los Institutos Nacionales de Salud concluye que la actividad física:
• Produce una leve reducción de peso en
  personas con sobrepeso y obesas.
• Mejora el estado cardiovascular, incluso
  cuando no se baja de peso.
• Puede ayudar a mantener la pérdida de peso.

Hay nuevas teorías que se centran en el punto «límite» del cuerpo (el intervalo de peso en el cual está programado su cuerpo y que éste luchará por mantener) que destacan la importancia del ejercicio. Cuando se disminuye la ingesta de calorías, el cuerpo simplemente reacciona haciendo más lento el metabolismo para quemar menos calorías. La actividad física diaria puede ayudar a acelerar su metabolismo, bajando eficazmente su punto límite a un menor peso natural. Así pues, cuando se sigue una dieta para intentar bajar de peso, el ejercicio aumenta sus probabilidades de resultados a largo plazo.

Ejemplos de cómo puede usted comenzar su plan de ejercicios:
• Estacione vehículo en el extremo más lejano
  del parqueadero y camine.
• Utilice las escaleras en lugar del ascensor
• Vea menos televisión.
• Nade o participe en aeróbicos acuáticos
  de bajo impacto.
• Monte en una bicicleta de ejercicio.

En general, una de las mejores formas de ejercicio es caminar. Empiece lentamente
y vaya aumentando el ritmo. Su médico, o las personas de su grupo de apoyo, le pueden animar y aconsejar. La incorporación del ejercicio a sus actividades diarias mejora su estado general de salud y es importante para cualquier programa de reducción de peso a largo plazo, incluso la cirugía bariátrica. La dieta y el ejercicio juegan un papel fundamental para obtener buenos resultados respecto a una baja de peso posterior a la cirugía.